• Fueron condenados el Ejército y la Policía Nacional -Nación- por la muerte del soldado-Conscripto-Recluta- Olmer Antonio Montoya Uribe.

    El 28 de junio del año 2009, Olmer Antonio Montoya, viajo en compañía de su compañera sentimental, desde su pueblo natal a la ciudad de Bogotá en búsqueda de un mejor futuro. Pasados unos meses y regresando de su trabajo, fue abordado por miembros del ejército nacional y por no poseer la libreta militar fue requerido a presentarse para definir su situación militar.

    Se presentó a las instalaciones del ejército, con el fin de definir su situación el 20 de enero del 2010, siendo reclutado y trasladado a la ciudad de Tunja (Boyacá) en donde comenzó a prestar su servicio militar como soldado conscripto.  

    El 14 de marzo, con apenas 2 meses de ser incorporado, mientras prestaba servicio de patrullaje de seguridad en el municipio de Chivatá y en compañía de su comandante el ST Hugo Buchelli que conducía la moto en la que se movilizaban -en condiciones no aptas de seguridad- fueron informados de que se había presentado un incendio en el área, trasladándose por ello al lugar del hecho con la mala suerte que, mientras el ST paraba la moto con el fin de contestar una llamada telefónica, fueron impactados por una patrulla de la policía nacional conducida por el agente Julio Horacio Martínez y que se dirigía hacia el mismo lugar a excesiva velocidad ocasionando la muerte de Olmer Antonio.

    La familia del joven fallecido -23 años- padres, hermanos y compañera apoderaron a Javier Villegas Posada y su firma para instaurar un proceso de responsabilidad contra el Ejército y la Policía Nacional y en decisión tomada a fines del 2016 el juzgado 14 Administrativo oral del circuito de Tunja, condeno a la Nación- Ejercito y Policía Nacional- a indemnizar a los demandantes por su muerte, Concluyendo para ello lo siguiente:

    “Está demostrado en el expediente que “Existió una flagrante violación a las normas de tránsito por parte del agente de la Policía Nacional…”

    El dictamen pericial es concluyente con relación al mal estado del sistema de frenos, dirección, y del vehículo en general, por lo tanto, la policía nacional responde por haber incurrido en una evidente y grave falla en el servicio, ya que el vehículo conducido por el agente de policía Martínez Pedraza, se desplazaba a una velocidad no permitida y tuvo una falla en el sistema de frenos al momento de la colisión, debido al mal estado generalizado del automotor.

    Y con relación a la responsabilidad del Ejercito, la fundamenta en lo siguiente:

    Lo anterior permite endilgar la imputación del daño… bajo el régimen objetivo por riesgo excepcional, por tratarse de la muerte de un soldado en condición de conscripción… es evidente que el soldado campesino se encontraba en custodia de su superior que para ese momento era el S.T BUCHELI OVIEDO HUGO, en cumplimiento de una misión y quien en el momento en que ocurre el hecho, omite tomar todas las precauciones necesarias para el desplazamiento y en ejercicio del servicio oficial, toma una moto, sin placas, que había sido incautada momentos antes, sin considerar sus condiciones técnico mecánicas y procediendo a conducir y llevar al soldado a su cargo, sin ningún tipo de medida de seguridad, esto es, no portaban chaleco refractivo ni casco, adicionalmente, se expuso al soldado a un eminente peligro al estacionarse en la vía para contestar el teléfono…. debió en su deber tomar las precauciones necesarias como quiera que se encontraba bajo su custodia el soldado campesino y de esa manera evitar el accidente que le causó la muerte al joven MONTOYA URIBE… incumplió la institución castrense, con su obligación de devolver al joven OLMER ANTONIO MONTOYA URIBE a la vida civil en las mismas condiciones en las que ingreso a cumplir con su deber constitucional de prestar el servicio militar obligatorio, y en su lugar, tuvo participación en el resultado nocivo reflejado en su fatídica muerte.”

    Sin duda alguna, como logro probarse en el proceso por la parte demandante, fue evidente y gravísimo el actuar negligente del personal del Ejército y la Policía comprometidos en este trágico accidente que sesgó la vida de un joven campesino, reclutado para prestar un servicio militar obligatorio, siendo desafortunadamente de común ocurrencia la perdida de las vidas de los reclutas al interior del Ejército por imprudencia, impericia y negligencia en la manipulación de armas, explosivos y medios de transporte.

     

     

2 Comments

  1. Diego Fernández dice: 22 Marzo, 2017 at 3:13 amResponder

    Por favor en lo posible déjeme ver el fallo.

  2. Ivan Quirama Alzate dice: 22 Marzo, 2017 at 4:50 amResponder

    Conozco un caso similar en con un soldado proscripto el caso ocurrio en Nariño Antioquia, donde un soldado salio del batallon sigueindo orden de un superior, de regreso el soldado rodo por un abismo y murio, portaba uniforne y armamento.

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